Sociedad

19 de septiembre, la ironía del terremoto mexicano

Por Andres Anda

El jueves 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México, una de las más habitadas del mundo, amanecía un día más como cualquier otro, las televisiones y la radio daban los buenos días en punto de las 7 de la mañana, transmisión que sería interrumpida 19 minutos después pues un terremoto de 8.1 grados noqueó a la Ciudad de México matando a más de 10.000 personas y tumbando 200 edificios en toda la metropoli. La información no era entonces tan veloz, los medios callaban y nadie encontraba las palabras exactas para acompañar tanto dolor. En las calles miles de personas lloraban, algunas volteaban al cielo esperando alguna explicación, el teléfono se fue, la electricidad se cortó y el mismo Presidente se quedaba incomunicado. En medio de la zona de caos, de la impotencia y la frustración, el pueblo se levantó y así, a las pocas horas del llamado terremoto del siglo los mexicanos levantaban escombro, fierros y cemento para sacar a su amigo, a su vecino, al desconocido daba igual, eso nunca importó, ellos rescataban a su compatriota. Desde entonces, cada 19 de septiembre la nación le guarda respeto a los miles de muertos y honra a los héroes de esa catástrofe histórica. Se decidió crear el día de la protección civil y organizar cada año, un macrosimulacro nacional en todo México.

21903852_2063333673888783_1869736350_n (1)

El 19 de septiembre del 2017 muy temprano a las 7 de la mañana, se izó la bandera a media asta, en memoria a los 10.000 muertos del ‘85. Más tarde, a las 11 de la mañana, escuelas, oficinas y trabajos de todo el país se unían al macrosimulacro y entonces, casi como retando al destino la gente se quejaba de perder media hora de su tiempo para poner atención en algo que sin saberlo, tendrían que repetirlo dos horas después. Y así, con epicentro a 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, Morelos, la tierra decidió liberar energía el mismo día, pero 32 años después. A las 13:14 horas y a 7.1 grados Richter el piso comenzó a moverse fuerte, las paredes empezaron a crujir, los techos, uno a uno fueron desplomándose. Esta vez, las televisiones intentaban calmar a un auditorio lleno de miedo, pero no podían hacerlo, las redes sociales corrían la información: “está temblando en 19 de septiembre” y los usuarios respondían incrédulos a tanta coincidencia. Los ciudadanos vivieron tres minutos dentro de una pesadilla, un sueño que los devolvió 32 años en el tiempo y vieron otra vez su ciudad sacudiendose, tronando, cayendo herida. El día trajo confusiones hasta en el mismo Presidente que, volando a Oaxaca -por otro desastre natural- pensó que era obra del simulacro hasta que vió la noticia por internet y aquella foto de la capital llena de humo, una escena digna de una película del fin del mundo era la Ciudad de México. Una ironía que golpeó Morelos, Puebla, el Estado de México, Guerrero y que hasta el momento, ha matado más de 300 personas así de rápido, sin ni siquiera haber digerido el sismo de días antes, el 7 de septiembre que estremeció los estados de Oaxaca y Chiapas, al sur de México.

19S (1)


Rostros paralizados se repetían uno a uno llenos de lágrimas. Entre gritos y polvo, algunos cuerpos yacían entre los escombros de lo que alguna vez fue una casa, los logros de toda una vida se vinieron abajo en tres minutos. En la gente causaba frustración el saber que la ciudad no sería la misma, otros gritaban y a otros o trataban de despertar de algo que no era un sueño. Las calles se volvieron ríos de autos, los conductores trataban de enlazar una llamada imposible, algunos otros abandonaron su auto y corrieron hasta el Colegio de sus hijos, muchos tuvieron suerte, otros pasaron días dignos de no vivir en carne propia, la desgracia de ver una escuela en ruinas, esa que recibió a cientos de niños en la mañana estaba en pedazos. Las manos se iban a la cabeza, las lágrimas eran secadas por manos llenas de polvo y ahí, en medio del desastre y la tragedia, justo en el momento de la tristeza histórica de otro 19 de septiembre, apareció la ayuda: en esta ocasión y como hace 32 años, la primera ayuda no llegó en uniformes de la ONU, tampoco con alguna bandera en el brazo y hablando otro idioma, la esperanza llegó en pantalones de mezclilla, tenis y hasta mochilas en la espalda. Fue el vecino, la vendedora, el estudiante los que se acercaron a levantar escombro, los que trataban de calmar al que necesitaba ayuda así nunca lo hubieran visto en su vida, fue la juventud la que dejó lo que tenía que hacer ese día para dedicarse a salvar a las miles de personas bajo los cimientos. La policía y los bomberos salían a recorrer las mismas calles viendo por la ventana esa imagen que querían evitar, esas mismas calles y edificios que habían actuado horas antes en el simulacro estaban abajo, invisibles por el humo. Los mexicanos sacaban escombro con una mano y con la otra repartían ayuda, debajo de la lluvia cantaban el cielito lindo en compañía de los “Viva México” en agonía por el llanto.

file_20170920104203 (1)

Por la noche la meta era salvar vidas,. Llegaron entonces rescatistas de Israel, Japón y de casi toda América, ellos sacaban cuerpos de donde no había nada, algunos incluso lloraban como un acto de unión. Entonces llegó el rescate más popular, la historia que atrapó al país: “Frida”, una niña con vida que estaba en los restos del Colegio Rebsamen y que según ella, estaría con otros cinco niños. Inmediatamente los medios rodearon la zona y en poco tiempo, ya era trending topic. Las televisoras cubrían el rescate minuto a minuto, pero días después, el subsecretario de MARINA declaró que Frida nunca existió, era solo un nombre clave para la menor atrapada y horas después, los expertos internacionales se retiraban afirmando que ya no había vida, se había rescatado exitosamente 11 persona y entonces Frida Sofía era solo el cuerpo de una señora, la desesperación volvió y empañó las redes.

Las redes sociales fueron las encargadas de pedir ayuda. Twitter fue una policía ciudadana efectiva, bien utilizada y organizada por miles de millenials mexicanos de toda la república, esa generación que ha sido tachada por holgazana, por adicta a la tecnología y matado la cultura del trabajo fuerte fue la que montó los primeros centros de acopio en todo el país, fue como una obligación, un mandato, algo que nació del corazón, algo que empezó a poner en pie a la nación.

frida-la-perra-rescatista-que-se-ha-vuelto-famosa-en-redes-sociales-reuters

El 19S no sólo ha dejado víctimas humanas y daños materiales, también afectó a un gran número de mascotas, miles de ellas terminaron por quedarse sin hogar, ya que algunos se encontraban en los departamentos que se cayeron, acompañados o a la espera de que sus dueños llegaran. Estos animales de compañía también quedaron atrapados en inmuebles afectados, de los cuales algunos fueron liberados, otros quedaron bajo los escombros, y algunos más están a la espera de que sus familiares los reclamen. Los caninos, considerados como el mejor y más fiel amigo del hombre, además de brindar beneficios físicos, mentales y sociales a sus dueños, o de aliviar sentimientos de soledad y depresión, también se han convertido en héroes anónimos durante esta catástrofe.

Un ejemplo de ello es “Frida”, la otra Frida de los otros héroes, los de cuatro patas. Ella es una labradora perteneciente a la Unidad Canina de la Secretaría de Marina-Armada de México, que ha salvado más de 80 vidas en distintos desastres naturales, y cuya ayuda ha sido fundamental en la búsqueda y rescate de personas. Popular por su equipo especial, es decir un visor que protege sus ojos en caso de humo, polvo o alguna sustancia; unas botas, que le ayudan para que el terreno no le dañe los cojinetes de sus patas, y un arnés para poder ascender o descender, si es el caso. Conquistó las redes sociales y en pocos días, era la imagen de varias playeras al rescatar más de 10 vidas en este terremoto.

 

lluvia 19s (1)

“¿Quién convocó a tanto muchacho, de dónde salió tanto voluntario, cómo fue que la sangre sobró en los hospitales, quién organizó las brigadas que dirigieron el tránsito de vehículos y de peatones por toda la zona afectada? No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado y todos acudieron” , escribía Emilio Viale para el diario El Universal en 1985. Hoy, el día que el destino nos jugó una trágica ironía 32 años más tarde, sus palabras vuelven a estar vigentes así como la estrofa del himno nacional mexicano que dice “Un soldado en cada hijo te dió” hemos confirmado su veracidad.

Hoy México entiende que si la vida sigue, no significa olvidar, que queda mucho por hacer, por recordar y por agradecer. Nos toca nunca olvidar a que sabe la tragedia, que los héroes existen y que no tienen capa ni vuelan, tienen solo un par de manos para hacer milagros entre los escombros y que a veces tienen cuatro patas y ladran en señal que hay vida. Hoy México está unido, que así se quede.

Andres Anda

Apasionado por los libros, a los 16 años Andres se convirtió en redactor y luego director de un periódico local, en Guadalajara, México. Conferencista y escritor