Música

#Lollapalooza Día 1: Distintos géneros musicales que llenan el alma

Por Matías Montoya

Fotos oficiales de Lollapalooza

Sabemos (o algunos) que en este festival se mezclan el rock consagrado y también lo emergente, y eso nos agrada y nos mantiene alertas a la nueva música que llega. Obviamente que los amantes de la música estaremos agradecidos de que el paleo protein powder Lollapalooza haya vuelto a nuestras tierras. No porque no sean bienvenidas todas las bandas que llegan a tocar, sino que también es importante tener este tipo de contenido y de género musical por estos pagos. Entre el sol agobiante y el frío que se hizo sentir durante la noche, los más de how to buy 100 instagram likes 70 mil espectadores vibraron con todos los géneros de la música en el Hipódromo de San Isidro.

Jack White y Robert Plant eclipsaron los escenarios principales

Jack White cerró la noche del Mainstage #1 con más de dos horas de un show puramente eléctrico y sin fisuras. Ni siquiera se dio el lujo de bajar los decibeles aunque más no sea hacernos sentir de que es un ser humano. White navegó entre covers (Baby Blue y Power Of My Love) y temas de sus otras bandas The Raconteurs (Broken Boy Soldier, Steady, As She Goes) y The White Stripes (Dead Leaves And The Dirty Ground, Hotel Yorba, Cannon/John The Revelator, I´m Slowly Turning Into You).

Las interpretaciones de estos temas sumados a los éxitos recientes con Lazaretto, hicieron mella en los corazones y oídos de los presentes; ya que en su mayoría los temas eran conocidos, Jack White pudo sentirse todopoderoso arriba del escenario y lograr lo que pocos pueden: ser un frontman hecho y derecho con una escolta de músicos que marcaron cada tempo como si fuese el último en sus vidas. Los violines y los teclados fueron el gran protagonista en la primera noche del Lolla. De los temas enumerados anteriormente también se destacan los de su carrera como solista. Algunos claros ejemplos son Blunderbluss y Sixteen Saltines (Blunderbluss), también Lazaretto, Temporary Ground, Would You Fight For My Love? y Three Women (Lazaretto) esta última ocupando él el lugar de Ikew Owens muerto el año pasado.

Para los bises las canciones fueron explosivas y tan eléctricas que hasta el mismísimo Robert Plant se subió para hacer juntos The Lemon Song de Led Zepellin. El broche de oro lo coronó con Seven Nation Army, esa oda a lo poderoso y vigoroso que tiene el rock de los años ´90. El escenario vibró con su música y la gente coreó y vitoreó cada estrofa y cada acorde que el oriundo de Detroit desplegó en la noche otoñal de Buenos Aires.

El exZeppelin subió al Mainstage #2 con un claro mensaje: dejar al público sin palabras. Y lo logró. Con dos cover comenzó la función de gala del gran Robert Plant: Rumble y Babe, I´m Gonna Leave You. Claros ejemplos de lo que se presagiaba para el resto de la noche. Mucha guitarra enroscada en los años 50, mandolinas, guitarras criollas con estilo flamenco (como si Paco de Lucía y Camarón de la Isla rondasen por el Hipódromo de San Isidro); ya para el segundo cover se pudieron observar bellas tonalidades en la voz de Plant que sigue intacta. Joan Báez agradecida del homenaje. En continuado llegaron las consagradas de su nuevo trabajo Tin Pan Valley, que si bien es un tema del disco Mighty Rearranger del 2005 fue incluida en su último trabajo discográfico llamado Lullaby and… The Ceaseless Roar dándole otro giro a la melodía; la otra que cantó con el mismo sentido que la primera, es decir agregándole gran cantidad de percusión al buen estilo arabesco fue Rainbow. También de su más reciente álbum.

Led Zepellin dijo presente con el gran tema Black Dog, del cual pareció más una zapada que un tema bien rockero como nos tenía acostumbrado el grupo inglés. Turn It Up dejó estupefactos a los presentes al ver la seriedad con que la banda de Plant interpretaba el tema. Los complementos entre guitarra, percusión y voz fueron increíblemente maravillosos. El frontman sabe como acaparar la atención del público con bases que pocos le conocen, pero que muy bien sabe manejar. Ramble On, Fixie´ To Die (cover del gran blusero Bukka White) y un buen popurrí con temas como I Just Want To Make Love To You / Whole Lotta Love / Who Do You Love cerraron la noche de manera acléptica y sin tapujos. Sólo volvió para despedirse bien arriba con un gran rock al estilo Zepellin: Rock And Roll. Robert Plant supo sostener lo que vino a presentar y lo hizo a la manera que más le convenía: primero sentirse cómodo y después atraer al público. Algo que nos sentimos de lo más satisfecho.

Interpol y The Kooks gracias por los sonidos regalados

Los chicos de Interpol subieron al escenario principal a sacarnos el frío del cuerpo. Paul Banks, Sam Fogarino y Daniel Kessler hicieron saltar al público que se iba acercando cada vez más al lugar del hecho. Las interpretaciones fueron impecables, bien arriba con riff puntillosamente bien afilados y una base que enmarca el gran presente que tiene la banda. Evil, Narc, The New, Say Hello To The Angels y Slow Hands fueron algunas de las trece interpretaciones que dejaron a todos con ganas de más. Sin embargo, el grupo tuvo una performance impecable, de esas que tranquilamente pueden dejar bien parado a cualquier organizador de festivales. Conclusión: Interpol es una banda ya consagrada en la escena internacional y es el recambio y el aire fresco que necesita el género rockero.

Si hablamos de consagrados tenemos que poner en un pedestal a The Kooks, quien de la mano de Luke Pritchard (voz y guitarra) sabe cómo manejar a las masas. La tarde caía y el Sol abrazador se disipaba entre el atardecer y las nubes grises, pero The Kooks vino a hacer saltarte del pasto. Temas pegadizos como Bad Habit, Seaside, She Moves In Her Own Way (ideal para un atardecer de otoñal), Junk Of The Heart (Happy) y Naive fueron el puntapié ideal para comenzar a cerrar la primera jornada. Por suerte lograron esto y mucho más, porque es otra banda que sigue prometiendo buena música para el futuro (esperemos que sea inmediato) y para el entorno artístico de este género alternativo.

Ed Motta nos trajo el swing y St. Vincent nos mostró como rockea una dama

Para los no curiosos de ciertos ritmos latinoamericanos y más precisamente los sonidos que nos regalan los brasileños, Ed Motta es la carta de presentación de distintos estilos que se han sembrado a lo largo de la rica historia musical de Brasil. La música que abraza Ed es singular y particularmente sucede esto gracias a lo que ha escuchado durante su niñez y adolescencia: Beach Boys, Doobie Brothers, Toto, Chicago y hasta Luis Alberto Spinetta a quien le dedicó un tema escrito a dúo con Dante llamado Latido, cuya canción la tocó e hizo aplaudir a rabiar al gran Flaco. El Groove le salta por los poros y lo acompañan músicos increíblemente fantásticos, que saben manejar el swing del funk y el soul motown de manera fascinante. Ed Motta es de esos músicos que son aptos y están aptos para hacer de su género musical un abanico interminable. Las bases, los rhodes y las guitarras con veneno propio, deleitan a cualquiera y hace que se quiera interesar por este tipo de sonidos.

En cambio St. Vincent nos muestra la otra pata de la música: la más cruda. Annie Clark subió tarde al escenario pero comenzó a hacer sus coreografías al estilo azafata al ritmo de canciones como Digital Witness y Cruel. Luego le siguieron éxitos como Surgeon y Cheerleader (del disco de 2011, Strange Mercy) y también se hicieron sentir canciones de su disco consagratorio (St. Vincent, de 2013) como Rattlesnake, Regret y Huey Newton. Los éxitos de las canciones van de la mano de sus creadores y Clark sabe muy como hacer cantar y bailar a su público. De la mano de guitarras con sonido bien crudo y por momentos distorsionados, Annie reivindica a la mujer guarra y aguerrida esa mujer que sabe qué quiere y cómo lo quiere. La música que interpreta es perfecta para ella y los músicos que la acompañan son fieles a los caprichos que St. Vincent pretende imponer arriba del escenario. Por suerte, esos caprichos son bien recibidos por el público que conoce sus temas y los que no.

Se cerró el primer día, tan ecléctico como lisérgico y con buenas vibras para los artistas que interpreten sus temas arriba del escenario en el segundo y último día de este magistral y sorprendente Lollapalooza.

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Matías Montoya

Periodista Deportivo. Secretario en @AACurling. Melómano. Fanático del Deporte. Colaborador en @AARevista. Redactor en @agrupaciondepor