Moda Victimas del estilo

New York: Una radiografía del street style

Por Fede Castello

Encontrar la manera de escribir una nota sobre el street style en Nueva York fue, definitivamente, una de las tareas más difíciles que me asignaron. Sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de la ciudad más cosmopolita del mundo; donde todos visten absolutamente lo que desean sin miedo a las miradas, críticas y/o represalias de los demás. ‘‘Cada ciudad tiene su estilo de vestir característico’’, suelen decir algunos con mucha certeza. Pero en este caso, el estilo característico de Nueva York es, justamente, la ausencia de cualquier tipo de estilo. Caminar una cuadra por Manhattan es sinónimo de escuchar cinco idiomas diferentes, visualizar creyentes de cuatro religiones completamente distintas y ver razas de todos los países y culturas del mundo que confluyen en una misma actividad: el consumismo.

Todos hemos escuchado hablar de las excéntricas vidrieras de las marcas de alta costura más conocidas del planeta que se elevan sobre las calles de la Quinta Avenida. Se han escrito decenas de miles de artículos sobre aquello, pero la realidad es que el neoyorquino promedio (y el turista promedio) no puede acceder a los precios que proponen estas marcas, y por ende lleva un modo de vestir diametralmente diferente del que nos suelen vender los New York Fashion Week y los periódicos street style de Nueva York.

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Si alguien desea realmente saber cómo viste el humano corriente que camina por las calles de la Gran Manzana, debería recurrir a Humans of New York; el proyecto de un fotógrafo llamado Brandon que busca retratar momentos, anécdotas e historias de personas corrientes que transitan las calles de esta megalópolis. Después de haber recorrido la ciudad por tres semanas, puedo afirmar con certeza que las fotografías que se muestran son una ventana clara y precisa del modo de vestir que uno observa cuando camina por Nueva York.

Claro que no es lo mismo caminar por Upper East Side o Soho que por Harlem o El Bronx, las realidades varían abruptamente. Y este es otro de los elementos que suman dificultad a la hora de encontrar la forma de encarar un escrito coherente sobre el sistema de la moda en Nueva York. El contraste de clases sociales, religiones, razas y culturas tienen un impacto directo en la forma de vestir. Podría hacerse un amplio análisis sociológico y/o antropológico sobre las variaciones en el modo de vestir según los barrios y vecindarios de la ciudad, pero en este caso decidí llevar la nota hacia otra instancia.

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Me propuse hacer un ejercicio de reflexión metafísica sobre ciertos elementos, estereotipos y pautas de vestimenta que se repiten en la gran mayoría de los peatones que transitan las populosas calles de Manhattan. Así que, posterior a comprarme uno de los famosos y trillados composition books y un venti latte en Starbucks para combatir el frío, comencé a tomar nota sobre ciertas piezas que pude observar se reiteraban en bastantes personas.

La prenda que más me llamó la atención y anoté primero y con letras mayúsculas fueron las UGGS. Estas botas de diseño australiano son un must have del invierno neoyorquino. Todos, absolutamente todos y sin exagerar, tienen un par en su guardarropas. Negras, grises, marrones, cualquier color es válido. Su diseño simple y minimalista, que combina confort y comodidad con abrigo y calidad son la fórmula perfecta para combatir las bajísimas temperaturas invernales con mucho estilo.

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Los borcegos Timberland se llevan el segundo puesto en el podio. Es impresionante la cantidad de personas que caminan las calles de Manhattan con este calzado en sus pies. Más altos o más bajos, para hombre o mujer, en toda gama de marrones. El diseño es el mismo.

Siguiendo con el calzado, el tercer puesto se lo llevan las zapatillas deportivas. La tendencia de utilizar elementos de deporte para hacer cualquier cosa menos gimnasia se fue arraigando cada vez más. Recordemos aquel famoso desfile de Chanel en donde Karl Lagerfeld decidió combinar zapatillas deportivas con vestidos de alta costura. Hoy eso parece haber trascendido las pasarelas y es muy habitual ver a oficinistas y trabajadores que llevan un look ‘‘formal’’ con zapatillas de deporte. Negras, en escala de grises, o de todos los colores. Los modelos más recurrentes son las Nike Air y las New Balance. Nuevamente, la comodidad y el estilo convergen en el mismo río.

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Dejando de lado los pies, otra vestimenta que pude observar con bastante reiteración fueron las jogginetas. Condenadas al fondo del placard por muchos años y desempolvadas solo para ir al gimnasio, parecen haber vuelto y tomado venganza por tantos años de abandono. Esta prenda deportiva de suma comodidad invadió las calles invernales de Nueva York y se convirtió en un must have de todo hombre.

Por último y para sintetizar, me atrevo a afirmar que el sportwear y el normcore son las tendencias que dominaron el invierno de la Gran Manzana, y que los colores más vestidos y reiterados se mueven en la escala de marrones, tierra y verde militar. Pero como dije en un principio, estas son solo generalizaciones, un trabajo de metafísica, porque Nueva York podrá ser la cuna de la moda y las tendencias, pero al momento de salir a la calle el eclecticismo domina el paisaje y cada cual lleva lo que desea.

Fede Castello

Joven pop, amante de la moda y diversos estilos. Lector de tiempo completo y ácido cuando quiere. Generación Tumblr y espíritu de periodista.