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NFL #GameDay: Un ritual

Por Matias Llorens

Convencer a alguien para que vea fútbol americano es difícil. Las comparaciones con el rugby son inevitables, las reglas complicadas y los bajones de ritmo entre jugada y jugada se hacen complicados de llevar para quienes están acostumbrados al juego continuado del fútbol europeo o a las micropausas de deportes dinámicos como el basketball. A eso hay que sumarle que muchas veces el partido no es vistoso y terminas viendo cuatro horas de publicidades horrendas sobre la programación de ESPN o de Fox Sports. Cosas de la vida.

Además, el acceso a los partidos en una calidad medianamente aceptable ahora depende de los contratos televisivos y de los proveedores de cable. Gamepass, el servicio de streaming oficial de la NFL, ya no es más gratuito y ahora cuesta cincuenta y dos dólares mensuales, en su pack más oneroso. Tarifas más económicas existen, pero también limitan bastante el contenido al que podemos acceder. Agotadas las instancias legales, siempre podemos recorrer a los diversas transmisiones piratas que están a una googleada de distancia: Wiziwig.tv, FirstRow Sports o Liveball.tv son algunas de estas alternativas que nos permiten acceder a una oferta más amplia que la que presentan las plataformas digitales de ESPN (ESPN Play) y Fox Sports (Fox Sports Play).

Aunque exista esta dificultad creciente para acceder a ellos, ver los partidos de la NFL con amigos es bastante divertido. Compartir cuatro horas de comida, snacks y cerveza mientras hablas de todo y te pones al día con tu amigo del alma es uno de los highlights de mi semana. No haremos BBQs en el parking lot del Sports Authority, ni nada por el estilo, pero hundirse en el sillón y putear a la línea ofensiva de los Broncos por un snap mal ejecutado mientras bebés cerveza artesanal para bajar los nachos tiene un encanto innegable.

El domingo se transforma así en un ritual donde se comparte más que el amor que uno tiene por este deporte. Muchas otras cosas se suman para que, a pesar de lo rutinario que es sentarse y putear a millonarios que están a miles de kilómetros, esta época del año que empieza ahora sea una de mis preferidas. A pesar de cosas como…

Si no se sufre, no vale.

I

Soy fanático de los Pittsburgh Steelers. No, no seguidor. Fanático. De esos que se paran en la silla y empiezan con cánticos de cancha, tribuneando. De los que son capaces de dejar de salir un domingo a la noche a cenar para quedarse viendo el partido, si juegan el #SNF. Así que, al ver la primera mitad del partido de los Acereros frente a los Cleveland Browns, estaba disfrutando con una sonrisa de oreja a oreja. No solo por volver a ver el césped de Heinz Field (ustedes también lo vieron, aunque no sepan: es el estadio de los Gotham Rogues que Bane transforma en un colador, en The Dark Knight Rises) ni a todas las toallas amarillas agitarse al viento, sino porque los Steelers estaban jugando un partidazo como hace tiempo no jugaban.

Para empezar, Ben Roethlisberger tuvo un primer tiempo en estado de gracia puro. Terminaría tirando para sumar 365 yardas, una intercepción y un pase de touchdown. Pero que pase, señores. A la carrera, con el pocket desarmandose a su alrededor como si de un sueño en Inception se tratara, conectando en el endzone con Antonio Brown tras 35 yardas del mayor thriller aéreo desde la batalla aérea de Top Gun. Belleza absoluta. Brown fue su receptor predilecto de la tarde, con 5 recepciones, pero se destacó más por dilapidar una excelente devolución de patada al PISAR (no sé como darle mayor énfasis, sepan disculpar) en la máscara al punter de los Browns, Spencer Lanning. Sin embargo, el mayor arma de los de Pittsburgh fue el juego terrestre y su principal ariete, el corredor LeVeon Bell. Con 109 YD y un TD, fue la principal opción de Roethlisberger a la hora de mover el ovoide durante el primer tiempo. Los Browns no le encontraron la vuelta al partido en la primera mitad y se fueron a las duchas cayendo 3-27.


En el fútbol americano no hay resultados absolutos: a pesar de estar siendo vapuleados, Brian Hoyer se puso el equipo al hombro y lo sacó adelante de una manera Hollywoodense. Usando una ofensiva hurry up y un excelente manejo del no huddle, el ex backup de los Steelers y ahora starter de los Browns, tuvo su mejor producción durante la segunda mitad, obligando a la defensiva de Denver a sufrir mucho el desgaste de no poder hacer cambios, al apurar la salida de jugadas. Terminaría la tarde con 230 yardas y un pase de TD.

Aunque acortaron distancias hasta igualar en el marcador, todo se vino abajo cuando en la última jugada del partido Shaun Suisham embocó un field goal de 41 yardas para cerrar la victoria definitiva de los Steelers en su casa. 27-30 para los aurinegros, quienes visitarán a los Ravens el próximo jueves.

II

Este es un deporte lleno de sorpresas. Hay algunas cosas que podemos dar por sentadas: el sol sale por el este todas las mañanas, no hay mal que dure cien años, los Jaguars van a perder siempre de manera bochornosa. Pero nunca, nunca, un resultado está asegurado al cien por cien. Mientras Pittsburgh sufría para ganar en su propia casa, los Patriots dejaban escapar un partido accesible en territorio de los Dolphins.

La combinación Brady-Gronkowsky, el punto fuerte de la ofensiva de New England, les dio a los visitantes una ventaja mínima antes de ir a las duchas. Brady (249 YD, 1 TD) lograba hacer avanzar al equipo con algunos tropiezos menores, pero fue lo suficiente para terminar el primer tiempo arriba 20-10. Al volver del descanso, los de Tannehill (178 YD, 2 TD, 1 INT) anotaron 23 puntos sin respuesta alguna por parte de los de Boston, quienes se volvieron a Massachusetts con las manos vacías.  20-33 para los acólitos del eterno Dan Marino. Otra vez será.


III

Otra cosa inalterable e impostergable como una Nevada en Aspen: Tony Romo haciendo un partido horrible. Si alguien dudaba ya de si la calidad del QB de los Cowboys iba a bajar después de su lesión el año pasado, creo que ya se habrán dado cuenta de lo que pasó. Sí, está bien, enfrente tenían a los 49ers, el equipo que hubiese sido campeón del SuperBowl el año pasado de no ser por un par de errores infantiles frente a los Seahawks en la final de conferencia. Fue hace tiempo, puedo aceptarlo ya. Pero eso no habilita a Romo a tirar tres intercepciones en menos tiempo, del que nos lleva a nosotros elegir que película ver en Netflix. Eso y un fumble, sumada la combinación Kaepernick-Davis (2 TD), fundamentó la victoria de los de la costa Oeste. La remontada en el segundo tiempo podrían haber puesto en aprieto a los Niners, pero todo se diluyó en la nada. Todo bajo control para los de rojo y oro, que se perfilan desde ya como uno de los grandes candidatos. Victoria 28 a 17 para los de San Francisco.


IV

Andrew Luck le serruchó el piso a Peyton Manning en los Colts, y parecía que iba camino a serrucharle otra victoria al ahora líder de los Denver Broncos. Encima en casa de los de Colorado, nada más ni nada menos. Fiel a su estilo, Manning empezó el partido con un pace destruye records, con tres pases de TD a Julius Thomas y unas 269 YD en total. La efectividad de los de naranja era tal que terminaron yéndose a las duchas con una ventaja de 17 sobre los de Indianapolis.

Fiel a varios encuentros de ida y vuelta de esta primera fecha, los Colts volvieron al emparrillado enchufadísimos y buscaron dar vuelta un partido que estuvo cargado de suspenso hasta el último drive. Con un gol de campo y dos TD buscaron reducir la brecha que los separaba de los subcampeones, pero tomar tantas jugadas peligrosas en 4to down terminó jugandoles en contra y perdieron el balón en un momento clave. Dos rodillas al piso de Manning llevó el reloj a cero, y los de Denver se anotaron su primera victoria, 24-31.

Como habrán leído, sin importar el nivel de los equipos involucrados, en la NFL no existen las victorias contundentes. Inclusive Jacksonville estaba blanqueando a los Eagles, en lo que parecía iba a ser la sorpresa no sólo de la fecha, sino de la temporada, y terminaron siendo vapuleados, cayendo 17-34. Por más garbage time que haya, hasta que no se agota el reloj del último cuarto no podemos dar nada por sentado. Todo lo que gusta, cuesta. Y como gusta ganar en esta liga.

Matias Llorens

Ácido a veces, siempre razonable y honesto con lo que piensa. Sabe de lo que está hablando y mucho. Desde música a cine, pasando por literatura, su gran pasión. En Negro&White escribe sobre NFL, otra de sus locuras.