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“Ni tan héroes, ni tan locos, ni tan solitarios”: las historias de Juanro Mascardi

Por Luciano Zahradnicek

El prestigioso escritor argentino Julio Cortázar reflexionó alguna vez que “las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”. Sin oponerme a esta idea, me gustaría hacer un agregado: las palabras no alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma, pero cuando el alma es puesto en palabras, puede provocar que quien las reciba alimente la propia con una gran historia. Esto sucede cuando uno se atreve a descubrir lo que tiene para contar Juan Mascardi en su libro “Ni tan héroes, ni tan locos, ni tan solitarios”.

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El prólogo de Vanesa Kostelié señala que si “este libro no fuera una antología periodística, sería un volumen de cuentos fantásticos”. Esta frase resume con simpleza la experiencia por la que el lector atraviesa al enfrentarse con cada una de las historias que Mascardi tiene para contar. Porque su escritura descansa en una combinación infinita de recursos literarios que recrean las atmósferas de cada uno de los momentos que el autor se propone dar a conocer. Mientras uno avanza, no sabe con qué historia se va a encontrar; al leer los títulos de cada entrega, uno como lector se hace una idea sobre el tema que podrá tratar, pero a medida que la vista recorre cada una de las letras que componen la obra, nos enfrentamos a desenlaces que tal vez, nada tenían que ver con nuestro juicio inicial. Y la mejor parte es que esos desenlaces se unen al inicio como los eslabones de una cadena, ofreciendo al lector la sensación de haberse enfrentado a una historia que jamás se hubiera esperado, pero que agradece haber descubierto, porque pese a que parecen parte de un cuento de fantasía, en ese momento, recuerda que forman parte de la realidad. 

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El libro de 113 páginas se divide en once capítulos, además del prólogo. El periodista Juanro Mascardi se propuso mostrar de un modo atractivo el resultado de diversas experiencias en la profesión, narradas en historias que rondan las cinco páginas. En algunas, se hace apreciable el valor que tiene el deporte para el autor al contar historias de vida atravesadas por las prácticas competitivas. Otras aparecen como bitácoras de los viajes que Mascardi realizó. Pero el elemento que las conecta es esa sorpresa que causan a medida que concluyen.

Alguna vez he valorado el trabajo del autor Roberto Arlt al contar de un modo literario las peripecias de las sociedad porteña de 1930 y aplaudí que estos relatos hayan sido publicados en un diario como una nota periodística más. Y hasta pensé que eso ya quedó relegado en un pasado remoto del periodismo. Sin embargo, después de leer la obra de Mascardi, creo que cada uno de esos relatos podrían formar parte de la tirada de un periódico, no solo por la historia que cuentan, sino para reinstalar con un trabajo de calidad al género no-fiction

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Que el libro se llame “Ni tan héroes, ni tan locos, ni tan  solitarios” no me parece simplemente un título gancho para vender. Muy por encima de eso, la frivolidad de la vida nos hace que ante historias verdaderamente humanas uno crea que quien ha sido protagonista de esa proeza es un héroe sacado de una historia fantástica, o un loco arriesgado de la vida.

Porque son historias que conmueven y que nos shockean hasta hacernos reflexionar sobre algunas cuestiones básicas de nuestra vida en una comunidad, como el servicio hacia el otro y el deseo por dejar algo superador que trasciende su existencia.  

En este sentido, Mascardi busca mostrar que quienes transitan una vida intensa, son tan sólo personas iguales que el resto, pero que viven como si fuesen esos héroes locos que, muchas veces en soledad, nos ofrecen historias que valen la pena ser contadas.

Luciano Zahradnicek

Curioso, inquieto y filosófico. Admirador del arte la música y el teatro. Me defino como un compulsivo lector. Periodista profesional.