Música

Patricio Rey, la revolución musical en toda su expresión

Por Matías Montoya

En 1976, el Proceso de Reorganización Nacional tuvo su estreno el henry cavill height 24 de marzo. Por esos años, también se gestaba una de las bandas más influyentes de la historia del rock argentino: how to buy more instagram likes Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota; donde sus tres miembros originarios (Carlos “Indio” Solari, Eduardo “Skay” Beilinson y Carmen “La Negra Poly” Castro) surgieron de otra gran banda: La Cofradía de la Flor Solar.

Pero hubo una historia previa a la gran fusión que estos tres integrantes de la futura mística ricotera. Gracias a la Cofradía, distintos integrantes tuvieron su gran performance dentro del under argentino, más precisamente en La Plata.

La Cofradía: el ADN de los Redondos

La Plata fue el escenario principal de los hippies argentinos. Allí se mezclaba la música, la poesía y el teatro under, arte que pregonaba La Cofradía de la Flor Solar, la cual estaba integrada principalmente por Miguel Grinberg, Kubero Díaz y Eduardo Beilinson. Estos tres músicos, en 1968, quisieron grabar su primer demo con temas de rock pesado, pero fue rechazado por las discográficas. Recién al año siguiente, debutaron en el teatro Del Globo donde grabaron el sencillo “Sombra Fugaz por la Ciudad”. Su consagración fue en la presentación del primer festival B.A. Rock. Allí consiguieron grabar, en 1971, su disco homónimo gracias al productor musical Billy Bond.

La unión de Ricardo Cohen (Rocambole), Skay Beilinson, Isa Portugheis y “Topo” D ́ Aloisio se fusionaron para crear el grupo Diplodocum. La fusión de esta banda junto con la Cofradía fue uno de los puntapiés para comenzar lo que sería Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Los Redondos: el nacimiento

Con de la “disolución” de La Cofradía por temor a la persecución por parte de la Junta Militar, sus integrantes tomaron caminos distintos. Dentro de los teatros under platenses se hicieron conocidos Carlos Solari, Skay Beilinson, la Negra Poly, y Rocambole quienes lograron formar una banda de casi 15 personas, entre artistas y músicos. No sólo se presentaban para hacer música, sino que también armaban puestas en escena con números de teatro y ballet. Allí se entregaban los famosos buñuelos de ricota al público que los iba a ver actuar.

Para 1978, realizaron su primera presentación formal en Buenos Aires junto con el guitarrista Conejo Jovilet y el tecladista Roddy Castro. Luego de un parate de un año, la banda retomó la senda de los pubs y teatros under de La Plata y Buenos Aires. En 1982 lograron grabar su primer demo en los desaparecidos estudios RCA. Pudieron plasmar temas como Nena Nene, Mariposa Pontiac, Superlógico y Pura Suerte estas canciones sonaron en las radios porteñas. Para esta época, en las presentaciones en vivo, se sumaron a los coros el grupo Bay Biscuits (entre las que se destacaban Fabiana Cantilo, Viviana Tellas e Isabel de Sebastián) y también participaba recitando poemas o presentando al grupo el periodista Enrique Symms.

Así nació Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota.

El ascendente crecimiento: Vamos las Bandas

Entre 1984 y 1986 Patricio Rey editó dos álbumes que marcarían su historia para siempre: Gulp! y Oktubre. Estos discos catapultaron al grupo a la fama Nacional. Sus canciones eran rotadas por las principales FM de Buenos Aires. Barbazul versus el amor letal, La Bestia Pop, Superlógico, Ñam fi fruli fali fru, Criminal Mambo, Preso en mi ciudad, Motor Psico y Ji Ji Ji estaban en consideración de sus fans como las mejores canciones hasta ahora compuestas.

Sus shows eran muy austeros, típica época under donde lo que primeriaba netamente las canciones y tocar hasta el hartazgo. Para ese entonces la banda sufrió cambios. Solari en voz, Skay en guitarra, Tito Fargo D ́ Aviero en guitarra, Semilla Bucciarelli en bajo, Willy Crook en saxo y Piojo Ávalos en batería. Oktubre se encuentra, por la crítica especializada, entre los cinco mejores álbumes de la historia del rock argentino. Para 1987 los Redondos siguieron girando por distintas partes del país pero sin Tito Fargo, Willy Crook (se fue a Los Abuelos de la Nada) y Piojo Ávalos. Sus reemplazos estuvieron a cargo de Sergio Dawi en saxo y Walter Sidotti en batería. Pasando Skay a ser única guitarra.

Un año después lanzaron a la calle Un Baión Para el Ojo Idiota, su tercer álbum de estudio. Con este disco los Redondos captan la idea musical y el espíritu del grupo. Temas como Masacre en el puticlub, Todo preso es político, Vamos las bandas y La Vaca Cubana dieron las que serían las bases permanentes de la banda. Sus guitarras distorsionadas, el sonido más sólido que sus antecesores mostraron el camino que conduciría a la banda hacia el estrellato permanente.

Bang! Bang! Estás Liquidado fue el cuarto disco de la banda y con él siguieron plasmando sus bases rítmicas sobre el bajo y la batería. Seguía sobresaliendo la dupla Indio-Skay y con ellos el grupo logró mayor difusión al realizar en diciembre dos Obras Sanitarias a tope. Si bien el álbum no mostró las expectativas como el anterior disco, dejó grandes canciones como La parabellum del buen psicópata, Ropa sucia y Maldición va a ser un día hermoso.

La masificación ricotera: un poco de amor francés

Con la llegada de los discos La Mosca y La Sopa y Lobo Suelto/Cordero Atado, la masificación ricotera nació de forma tempestiva. (Entre medio de ambos editaron En Directo, como ellos lo llamaron el disco pirata oficial). Corría la década de los  ́90 y la hiperinflación brotaba por los poros de los argentinos. Soda Stéreo, Los Fabulosos Cadillacs, los Enanitos Verdes, entre tantos otros; desarrollaban su música a gusto del consumidor. Pero este no era el caso de los Redondos.

Independientes desde la primera hora, su poesía hacía pensar a los jóvenes veinteañeros que disfrutaban y veían su música como salida de escape.

Si bien la masificación se dio a raíz de la cantidad de presentaciones a sala llena, el detonante lo produjo la muerte de Walter Bulacio; hecho que noqueó a la banda por completo, llevando sus shows a estadios como Racing, Huracán, Mar del Plata, Unión de Santa Fe, River Plate, Chateau Carreras, entre muchos otros. Lograron incrementar la cantidad de gente, pero también la banda arriba del escenario no se parecía en nada a lo que el público generaba: agresividad, odio y disturbios. En los estadios no se generó la simbiosis que sí había en los espacios under. Otro motivo fue el cambio rotundo que la banda generó en lo musical. De guitarras distorsionadas a sampleos y uso de máquinas.

Etapa experimental: Esto es to-to-todo amigos!

Con la llegada de Luzbelito, los Redondos comenzaron a implementar el uso de sonidos más digitalizados que análogos. Las máquinas en las voces o las guitarras sampleadas fueron moneda corriente y a los fans de la primera hora esto lo vieron como una mojada de oreja. Lo que Patricio Rey sostuvo durante toda la época de los  ́80 para mitad de los  ́90 este cambio fue abrupto y también se sintió en la banda. Los constantes desgastes en lo que refiere a los sonidos que el grupo experimentaba, para el Indio eran correctos, pero para Skay no.

Mariposa Pontiac/Rock del País y Juguetes Perdidos se transformaron en himnos inmaculados, quizá porque ambos temas lograron sostener la alquimia de las primeras épocas. Este disco fue el quiebre pero a su vez oscuro y con melodías épicas.

Con Último Bondi a Finisterre y Momo Sampler cerraron la etapa como banda y cada cual se dedicó a sus carreras solistas. Estos últimos trabajos discográficos dieron paso firme a las baterías eléctricas, loops, samplers y saxos procesados que daban el ultimátum a la banda. Tal es así que su última presentación fue en Montevideo, en 2001, fue en el Estadio Centenario, ya que en Buenos Aires se vivían épocas turbias y no estaban garantizadas las medidas de seguridad.

Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota marcaron una época crucial para el rock argentino. Quizá el final no haya sido de lo mejor, pero quedan canciones, voces filosas y riffs indiscutibles que perdurarán para siempre. Los Redondos abrieron paso a bandas como Los Piojos, Bersuit Vergarabat y La Renga.

Uno no puede quedarse con tal o cual disco, pero podemos decir que dejo en el podio estos tres (de mayor a menor): Un Baión para el Ojo Idiota, Oktubre y Luzbelito. Ustedes sabrán cual fue el mejor o el preferido, lo que si saben que el legado y la leyenda musical perdurará por siempre.

Matías Montoya

Periodista Deportivo. Secretario en @AACurling. Melómano. Fanático del Deporte. Colaborador en @AARevista. Redactor en @agrupaciondepor