Moda

Ponete derecha, respira hondo, lista… Corset!

Por Maria Florencia Ferrero

Como un ave fénix, el corset se reinventó en varios momentos de la historia de la moda. En esta temporada de frío europea, conviviendo con las maxi prendas y en un intento de oda a las curvas femeninas, el corset vuelve a subirse a las pasarelas en diferentes propuestas. En forma de cinturón para superponerse con un abrigo, de cuero, algodón o estilo lenceros. Gigi Hadid, Rihanna y Kim Kardashian, entre otras celebrities ya lo vistieron en diferentes eventos. Si ellas lo usan ya pasó la prueba de fuego… definitivamente vuelve. ¿Conoces un poco de su historia?

El corset existe antes de ser corset

A primera palabra, asociamos el corset con la época renacentista, o el 1800. Para las fashionistas y cinéfilas, seguramente lo asociaran a Keira Knightley en Piratas del Caribe y Orgullo y Prejuicio, o a la joven Cristen Dunst en sus majestuosos trajes de Marie Antoniete dirigida por Sofia Coppolla.

Sin embargo, la palabra francesa “corset” (un diminutivo para cuerpo), fue impuesta casi un siglo después de la creación de la prenda. Las mujeres de la antigua Grecia, Roma y en algunas ciudades orientales fueron las pioneras en utilizar una especie de corset con el fin de levantar sus bustos y afinar la cintura. Pero el Corset tuvo que esperar hasta la época renacentista, es decir entre el siglo XVI y XVII, para recibir nombre y convertirse en objeto de deseo.

Tal como lo muestran los cuadros de la época, la prenda utilizada para mantener una postura derecha, afinar cintura y levantar busto era una imposición social tanto en las clases altas y bajas. Los hacedores de corset, eran solo hombres, que contaban con el permiso de meterse en el más íntimo de los ambientes de las mansiones de la época y era “vox-populi” que en repetidas ocasiones tocaban más piel de la necesaria para tomar medidas. Luego, artesanalmente y dependiendo del monto que se estuviera dispuesto a pagar, los corset eran armados con hierros, maderas y hasta huesos de ballenas.

Tigh Lacing, una peligrosa costumbre

Que la moda suele imponer ciertos hábitos que no son lo suficientemente sanos, no es noticia. El corset, sin ser la excepción, fue cómplice de una peligrosa costumbre. En tiempos de los grandes bailes (nos acordamos de nuevo de las películas Orgullo y Prejucio y Maria Antonieta) y eventos sociales que chorreaban lujos y exuberancias, las mujeres más distinguidas de las ciudades buscaban, cueste lo que cueste, el objetivo deseado: una mínima cintura. Para dicho propósito, se colocaban el corset en una especie de ritual llamado “Tigh Lacing”. Sirvientas, amigas o quien fuera tiraban fuerte los hilos que cruzaban la prenda, dejando con poco aire a la mujer en cuestión y afinando al máximo la cintura, en Inglaterra se registraron corset con 47 cm de cintura, cuando lo normal en ese país es 70 cm.

Por su invasiva colocación, esta costumbre se ganó varios enemigos en contra, hasta le propio Napoleón Bonaparte. Según médicos de la época, el corset deformaba los órganos internos de mujeres produciendo abortos y esterilidad. Es por esto, que el héroe francés tituló a la prenda “Enemigo de la raza humana”, a pesar que Josefina Bonaparte lo usara, él estaba en desacuerdo de lo que podía producir. Cabe aclarar que en tiempos de guerra, Napoleón necesitaba acrecentar sus ejércitos continuamente y la “infertilidad” no lo favorecía para su propósito.

Lo que la revolución se llevó

La costumbre de usar corset se expandió a todo Europa, colonias, fue utilizado por mujeres de todas clases y hasta por hombres que practicaban deportes o formaban parte del ejército, con el fin de elevar su musculatura abdominal. Sin embargo, la prenda comenzó a ver su ocaso en la revolución francesa. Según el mandato de artes y ciencias proclamado por los revolucionarios franceses que lideró Napoleón, en donde se explicitaba que costumbres debían abolir y cuales permanecían, el corset fue considerado como enemigo a la hora de vestir.

Si bien luego de los tiempos de Liberté, Igualité y Fraternité, el corset se volvió a imponer como tendencia para obtener la figura femenina de moda, es decir, cintura de avispa y voluptuosas faldas, el furor no era el mismo.
Víctima de otra revolución, (que bien nos hizo a las mujeres, pero no a los comerciantes de corsetería) el corset, quedó en desuso totalmente después de la segunda guerra mundial, con el comienzo de los movimientos feministas. A través de la invención de los anticonceptivos, las mujeres de la época vieron una excelente oportunidad para liberar al cuerpo, entre otras cosas, en amplio aspectos: el busto y el apretado abdomen respiraron tranquilos: FIUUU!

Corset siglo XXI

La tecnología avanza, las formas de pensar cambian, pero la moda… siempre vuelve. Con la tendencia gótica y punk, el corset vio el resplandor nuevamente, pero esta vez más sueltos. Y si bien el Tigh Lacing se abolió de nuestras costumbres, el corset aparece en algunas temporadas dando revancha a las maxi figuras y las líneas rectas de algunas prendas minimalistas.  Aquí las propuestas de los que saben:

¿La nueva obsesión de Louis Vuitton? La geometría. Si, asimetrías entre prendas y efectos geométricos en el cuerpo. El corset se ciñe en la cintura para resaltar el efecto.

¿Corset en un abrigo? ¿Cómo? Tal como lo propuso Miuccia Prada. Con mas parecido a un cinturón que a una prenda lencera, los corset de Prada se superponen a los abrigos clásicos de la marca, que respetan una estética mas holgada.

¿Quién es el encargado del total ODA a las curvas? Balmain, claro. El objetivo en su nueva colección es resaltar la figura femenina, sobretodo, las caderas como protagonistas. Es por esto que el corset comienza justo debajo del busto para marcar cintura y realzar las curvas inferiores.

¿Convivencia de corset con maxi prendas? Si hay marcas que supieron dar en la tecla entre esta grieta fueron Loewe y Tome. Sobre maxi prendas de colores neutros, como camisolas blancas o vestidos extralarge, se interponen corset en color Nude, para aportar un distintivo novedoso y un color de corte sobre los looks minimalistas. ¡Bravo!

Hasta las chicas malas cayeron a los encantos del corset. Nada más ni nada menos que la “Bad Girl”, Rihanna, es la encargada de la nueva colección de Puma, “Fenty by Puma”. Como era de esperar, la cantante no iba a pasar desapercibida con los diseños y el toque distintivo fue poner corset sobre maxi remeras deportivas.

Y vos, ¿cómo preferís sumar el corset a tu look?

 

Maria Florencia Ferrero

Periodista en proceso. Curiosa de nacimiento. Fiel admiradora del equilibrio de los colores en el arte y la moda. Sueña con recorrer el mundo y conocer cada expresión artística de él.