Oscars

¿Por qué amamos a Jennifer Lawrence?

Por George Blanco

buy real followers on instagram Jennifer Lawrence nació un 15 de agosto, hace 22 años, en bradley martyn steroids Louisville, Kentucky. Según Wikipedia, Louisville es una típica ciudad del sur estadounidense, y pienso que eso incluye gente más o menos estructurada, costumbristas y un poco ortodoxos en cuanto a las ideas. En las fotos, Louisville se ve muy linda, muy moderna. No tengo la suerte de conocer Louisville. Si tengo la suerte de conocer a dwayne johnson height Jennifer Lawrence. Bah, conocer como lo hacemos todos. En la pantalla. ¿Hay algún filtro entre esa Jennifer Lawrence y la de la vida real? No lo creo. No al menos en cuestiones sustanciales. buy followers for instagram on ebay Jennifer Lawrence es como se muestra. Una niña con capacidades de grandes, con un talento colosal y una belleza tan diferente, tan dúctil que abruma. Dúctil, otro calificativo para Lawrence.

En una entrevista para la edición de febrero de roman chair situps Vanity Fair, se auto define como una chica sin censura, auténtica. Y entonces vuelvo a pensar en la primera vez que conocí a Jennifer. Fue en buy constant likes on instagram Winter’s Bone y por recomendación de mi amiga y compañera de Negro&White, Milly Bianchiman, quien había escrito sobre la impresionante actuación de hasta ese entonces una ignota Jennifer Lawrence en la película independiente de Debra Granik, que obtuvo cuatro nominaciones al Oscar.

Esas repercusiones, todas buenas, iban desde las nominaciones en la Award Season hasta la incipiente sorpresa por Jennifer Lawrence. Vi el film. Me atrapó, me metió en la historia. Me pareció una belleza narrada bajo algunos pilares que la catapultaban a una de las producciones del año. Un escenario complejo, con un paisaje sublime y atrapante, una fotografía épica, buen guión, correctas actuaciones y Jennifer Lawrence, aparte, que para hacer una metáfora un tanto obscena, se come la película con una personificación soberbia.

En la entrevista, Lawrence cuenta desde sus pensamientos más tímidos y voraces hasta intimidades suyas en el mundillo de Hollywood. Y, casi sin quererlo, desmitifica al personaje. Dice que odia las alfombras rojas, que la marea la fama y que casi con seguridad, a los 23 años se convertiría en una ermitaña. Cuenta que cuando era adolescente alguien la descubrió en un show de Nueva York, pero que quisieron contratarla como modelo. “Sólo quería ir a una de esas agencias si me permitían actuar”

La prensa americana tiene la costumbre de devorar a sus jovenes celebridades, sin importar su talento. La prensa americana es una verdadera máquina de picar carne, pero también de producirla fresca. Jennifer Lawrence no llego por ahí, pero cuando comenzó su carrera, entonces pensé: “Pobre Jennifer”. Por algún lado esa sobredosis con su rostro magnífico que pusieron a rotar desde People a TMZ, iba a

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ser una válvula de escape. Hasta cometí el error de pensar que lo de Jennifer sería una carrera intermitente por su edad. Estaba dentro de la lógica.

Me asusté un poco cuando vi que protagonizaría The Hunger Games, y es ahí cuando resolví la ecuación lógica. Estrella adolescente, popular, el papel de la novela de fantasía enfocada en los jóvenes no tardaría en llegar. “Esta bien que así sea”, tiene capacidad para volver a la senda de una actuación memorable cuando quiera.

Jennifer sobre Winter’s Bone:“El ambiente es precisamente la razón por la que adoro hacer películas independientes. La única razón por la que estuvimos todos ahí fuera pasando frío fue porque nos encantaba el proyecto. Amo esa sensación, esa patética desesperación de ¿vamos a poder conseguir hacer esto?’”

Lo que no imagine nunca, es que eso pasaría a los pocos meses. Cuando la vi en Silver Linings Playbook, me sucedió algo parecido al encantamiento incondicional. He dicho la verdad. Después, tuve que volver a verla para evaluar, más o menos, su impresionante actuación. Lawrence luce espectacular en la obra de David O. Russell (The Fighter), tanto que incluso los críticos especializados la dan con chances para el Oscar por sobre actuaciones de peso como la de Anne Hathaway en Les Miserables o Jessica Chastain en Zero Dark Thirty.

“Leí los libros (Los Juegos del Hambre), durante la época de los Oscars, era la primera vez que me ponía tantos vestidos que no me pegaban nada. Me sentí como una muñeca. Recuerdo estar sentada mientras me maquillaban y peinaban, escuchando todo lo que estaban diciendo y no entendía casi nada. Mi padre los llamaba el equipo de mecánicos – lo hacían todo, uñas, pelo, maquillaje, a la vez. Así que cuando lo leí, lo entendí perfectamente. Luego en el segundo libro, la gente a tu alrededor te trata de manera distinta. Te das cuenta de que todos te miran.Lawrence dice que se enfada, que la angustia el hecho de saber que gana mucho dinero haciendo lo que ama. Afirma que aún no se decidió si vivir en Los Angeles o Nueva York, que aún no maduró en ese sentido.

Pero, ¿Qué tan especial es su papel en un film de comedia dramática, con tonos de musical y que en su esencia en sí misma, por la historia, no será tan recordado? Jennifer Lawrence crece de forma impresionante. Su ductilidad es asombrosa, pasa de ser la mujer despechada y dura a la más dulce e intensa, casi jovial, en cuestión de un minuto. Su capacidad de reproducir palabras no es menor, sus tonos tampoco. Su belleza puede ser manipulada en una mujer enferma adicta al sexo,

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que sufre una pérdida importante, así como el paso del tiempo. Y puede ser la bella chica inocente que espera el gran baile para ser conquistada, como si no tuviera suficiente rodaje en el amor. Tan genuina, tan libre de prejuicios que contagia al resto. Así quiere O’Russell que veamos a Tiffany.

Dan ganas de aplaudirla, y quizás entonces, para entender esa madurez de mujer fatal de Jennifer Lawrence, esa completa ductilidad de la que también hace referencia Vanity Fair, capaz de encuadrar la misma actriz en una comedia, un drama y un cuento de fantasía; haya que remitirse a Winter’s Bone. El papel es aún más conmovedor, Lawrence directamente se pone la película al hombro. Todo gira alrededor de ella, toca su aura. Y es que incluso Jennifer ya había madurado de golpe en aquel entonces. Antes que la academia lo notara y las luces de Hollywood se posaran en ella. Sin embargo, se mantiene concentrada, imposible de corromper y hasta luce improvisada en cada aparición. Puede ser de todas las formas, de esas personas que agradan a todos pero no son fáciles de comprender. Así cómo Tiffany, Jennifer es directa.

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.