Música Visuales

Postales musicales: Los fotógrafos del #LollaAr

Por Majo Arrieta

“¿Quieren ser los primeros fotógrafos del primer Lolla en Argentina?” Ésa fue la pregunta y la tentadora propuesta que recibieron un grupo fotógrafos argentinos para registrar y retratar con su cámara cada segundo del primer Lollapalooza en el país. El equipo compuesto por Tomás Correa Arce (RockMe Tommyboy), Majo Ruiz, Diego Fioravanti, Agustín Dusserre y Anabella Nolasco, trabajó intensamente más de doce horas diarias, durante los dos días que duró el festival, para acercar las memorables imágenes de un evento que ahora forma parte de la historia de la música en nuestro país y a nivel mundial.

Tomás Correa Arce fue el convocado por Fénix (la productora encargada de organizar el evento en el país) para que seleccionara a un equipo de fotógrafos que trabajarían de manera exclusiva en el encuentro. Decidió llamar a Diego, Ana, Majo, luego se sumó también Agustín, y después de un par de reuniones y mails de por medio se organizó esta banda que también sería protagonista en el festival. Se dividieron los escenarios y el día del evento arrancaron.

A las diez de la mañana los cinco ya estaban en el predio para comenzar el proceso de acreditación, y pasar a alistarse en la carpa de prensa donde todo se armaba hasta la apertura de puertas al mediodía. Una vez que el show comenzaba los momentos para descansar eran pocos y el tiempo entre artista y artista debía ser aprovechado al máximo para descargar el material, editar de manera instantánea y subir las fotos a las redes sociales. Vértigo, adrenalina y el tiempo que apremiaba.
Las imágenes de ellos hacen el todo del evento, la prueba más fiel de lo que se vivió en el LollaAR. La experiencia de cada uno fue diferente pero la pasión por su trabajo, es un factor común en cada una de las palabras que relatan cómo vivieron esos dos días de trabajo detrás del lente de sus cámaras.

“La enorme cantidad de artistas internacionales juntos, y tanto show ocurriendo al mismo tiempo lo convirtieron en una experiencia muy especial, tanto para el fan como para nosotros fotógrafos” Tomás Correa Arce.

Si bien Majo Ruiz tiene una gran afinidad con la música electrónica y ha trabajado en fiestas y festivales, esta fue su primera experiencia como fotógrafa oficial de un festival. Le tocó estar al tanto de lo que pasaba en el escenario electrónico Perry’s Stage y ahora sus fotos son compartidas en varias webs además de las páginas oficiales de Lollapalooza Argentina y Estados Unidos.
A Agustín Dusserre le tocó vivir la experiencia bien de cerca y de manera diferente al resto de los festivales que había cubierto hasta el momento. Casi como un sueño, registró todo lo que pasaba en el backstage, y vio esas cosas que el resto de los humanos imaginamos que pasan en los detrás de escena:

“La experiencia fue única, porque tuve que estar constantemente con los artistas, y es un tipo de fotografía que me gusta mucho, ya que tiene mucho de social y el desafío más importante es “desaparecer” para que ellos no se sientan invadidos por mi cámara, y así obtener tomas naturales. Esto me dio la oportunidad de conocer, por ejemplo, a Perry Farrell, a Johnny Marr, y de poder registrar momentos de distensión entre los músicos (hice fotos de Jake Bugg y Robin Finck de NIN jugando al ping pong, mientras Win Butler observaba, a los de Portugal the Man grafftiando su propia foto, o a los Phoenix jodiendo a Julian Casablancas)”

Así como cada artista tiene características que los distinguen, cada uno de ellos le imprimió su estilo personal a las imágenes. El toque de cada uno, sumado a las actuaciones de los artistas resultó en postales únicas cargadas de expresiones y efectos visuales, fotografías que transmiten sonidos y canciones. Recuerdos musicales para revivir hasta el cansancio.

“Al ser parte del staff de LollaAR y tener designado un escenario fijo, en mi caso el Alternative, uno tiene la libertad de poder quedarse el tiempo que desee y captar con detalles lo que realmente quiere y necesita para estar satisfecho”, comenta Diego.

Majo también tuvo acceso a los escenarios con la mayoría de los artistas, con algunos tuvo la posibilidad de quedarse más allá de los tres temas que siempre se acuerdan o incluso interactuar con los artistas y algún manager antes de que subieran a tocar. En otros casos, la distancia complicó sacar fotos. Sin embargo, lo importante era no perder el ritmo: “Eran sets de una hora, de la cual entre 20 y 30 minutos estabas fotografiando, corrías a la carpa de prensa a descargar material y editar y te volvías a tu escenario para continuar con el próximo artista”.

Algo que muchos se preguntan es cómo viven el recital de sus bandas preferidas quienes sacan las fotos. Es decir ¿se disfruta del show mientras te toca trabajar? ¿Cómo se mezclan las ganas de ver y escuchar con la responsabilidad de estar atento para captar las imágenes perfectas?

Para Ana Nolasco, los nervios previos transforman su experiencia como fotógrafa al estar frente a una banda que le gusta más que las demás: “Al conocer una banda o artista por ser seguidor de esta, o fan, uno conoce el nivel de exigencia para captar a esa banda en fotos que realmente muestren lo que es en vivo; no pasa con bandas que quizás no conocés mucho. Es la exigencia que se pone uno mismo en ese momento, eso e intentar no cantar y bailar en lugar de sacar fotos. Jajaja”. Igualmente, según nos cuenta, Cage The Elephant fue uno de sus favoritos frente al lente por su dinámica en el escenario y además su música: “Esos chicos son muy enérgicos y realmente impredecibles”. Pero también vivió de manera única la presentación de los Red Hot Chili Peppers “recordaba escuhar Blood Sugar Sex Magic en cassette y me parecía surreal”.

Lollapalooza y el rock que hacía falta en Argentina

 Tomás asegura que uno mismo se crea una propia presión para que las fotos salgan lo mejor posible, sobre todo cuando se trata de un artista que admiras desde hace tiempo. Por ejemplo, en su caso fue algo que le pasó con Nine Inch Nails y Arcade Fire, dos bandas que sigue desde hace muchos años: “¡La presión fue enorme! Primero de poder disfrutar el momento, luego de caer que estaban ahí nomás, y finalmente de obtener un gran trabajo y quedar conforme de forma personal, y para el público”.

Ser fotogénico en términos musicales

Pero, las fotos no se hacen solas, a veces no basta con ser bueno inmortalizando ciertos actos, se necesita que esas actuaciones sean memorables y dignas de retratar. Los músicos como artistas tienden a realizar presentaciones que conforman cuadros hermosos, por eso, también quisimos saber cuáles fueron aquellos que ofrecieron mejores imágenes frente al lente, o quiénes fueron los favoritos en las fotos.

A pesar de la singularidad de los djs en los escenarios, Majo destaca las actuaciones de Perry/Etty, The Bloody Beetroots y Krewella porque son los shows que brindaron un espectáculo más movido y divertido visualmente dándole la posibilidad de hacer otro tipo de fotos. Además de los djs que cerraron el escenario ambos días Zedd y Axwell, “con sus visuales dan color a mis fotos”.

Diego Fioravanti, comenta sobre los artistas que más sobresalieron visualmente en sus imágenes: Lorde fue algo tremendo. Era imposible no retratarla con sus movimientos y gestos, siempre había algo muy diferente en cada toma. Y ya al ver la imagen, me quedaba contento con los preview del visor de la cámara. Con las chicas de Savages sucedió algo similar, pero tuve la posibilidad de interactuar con ellas y pedirles algunas fotos de backstage, fue fascinante. AFI sin dudas fue unas de las mejores agrupaciones que ví en escena, tanto estética como fotográficamente. Las fotos de ellos están dentro de una gran conformidad para mi gusto, tanto como con cada integrante como en formato de banda completa”

Agustín, por su parte contó con el privilegio de poder retratar a Pixies de manera diferente: “Hice una producción de fotos con ellos en Chile, previo al Lollapalooza trasandino, entonces ya los conocía cuando vinieron acá. Esa relación me permitió improvisar unas fotos nuevas de ellos en la pista de carrera de caballos que rodea el predio del Hipódromo de San Isidro”.

Los primeros del primero

La primera experiencia siempre es memorable, buena o mala, es la primera, pero por suerte, en el caso de los chicos que fueron los primeros fotógrafos del primer Lollapalooza de Argentina, son muchos los buenos recuerdos y las buenas imágenes que se llevaron del encuentro.

Viviendo tan de cerca la experiencia del LollaAR, el equipo de fotógrafos también pudo sacar sus propias conclusiones con respecto al paso del festival por el país.

Para Majo Ruiz, “si bien, es la primera edición local de Lollapalooza, se sintió el espíritu del festival. Desde temprano había mucha gente y la sensación fue que la mayoría no conocía a todas las bandas que tocaban, pero lo importante era el festival y llegar temprano para ver la mayoría de las cosas que se podía”.

Diego agrega: “Claro está que Lollapalooza es un evento emblemático con un alto contenido de arte musical, pero por sobre todo es uno de los festivales más reconocidos mundialmente. Es tener la oportunidad de ver y escuchar artistas en cantidad, de alta gama y gran reconocimiento, conseguir merchandising oficial, la posibilidad de asistir y pasear un día completo en familia por un predio totalmente equipado de servicios, nutrirse de música, creer que ¡El Rock no murió! Todo eso, a este FESTIVAL, lo hace único”.

Para Tomás, también hubo un buen clima en general: “la gente entendió que es un festival que arranca a las 12 del mediodía y que es para pasar el día completo en familia o entre amigos. Hubo mucha curiosidad para conocer bandas nuevas y aprovechar el gran momento en vivo en el que venían”.

En cuanto a su experiencia profesional, Agustín asegura que “fotográficamente es agotador, porque desde el primer momento tocan bandas internacionales importantes en todos los escenarios y uno como fotógrafo quiere estar en todos los escenarios al mismo tiempo. Por otro lado, hay escenas de color entre el público que no se ven en otros festivales”. O como expresa Tomás “Fotográficamente, fue muy interesante trabajar para la organización ya que permitió captar ciertos momentos fuera de los primeros tres temas permitidos para mostrar justamente ese clima logrado, que lo convirtieron en un gran desafío”.

Sin lugar a dudas Lollapalooza vino no sólo a traer novedades en términos de festival, trajo consigo otras maneras de percibir la música, los colores, la gente, las actividades. Plantea un espíritu de festival como los de antes, largo y familiar. “Revive eso de ir desee temprano y tirarse en el pasto, disfrutar de todas las actividades y cosas divertidas que ofrece, conocer nuevas bandas y ver a tus favoritas… Vivir realmente el espíritu de la música”, analiza Ana Nolasco.

Vivir un evento de esta magnitud en Argentina parece increíble. Haber vivido el espectáculo desde adentro, todo un sueño.

A pesar del ritmo vertiginoso y agotador, de las largas horas de trabajo, de los procesos de edición, de haber estado trabajando mientras otros recorrían y se recostaban en el pasto a simplemente escuchar, Majo, Anabella, Tomás, Agustín y Diego vivieron la sorprendente experiencia de cerca de ser parte del primer Lollapalooza en Argentina. Cargaron sus cámaras y las llenaron de imágenes para compartir absolutamente con todo el mundo. Cada uno aportó su ángulo y sus lentes se convirtieron en los testigos privilegiados del festival.

Gracias a ellos seguiremos reviviendo y comentando lo que fue el Lollapalooza 2014.

Mirá las galerías con las favoritas de los cinco

Majo Arrieta

Periodista y Lic. en Comunicación Social. Apasionada de las artes en todas sus formas, de la vida al aire libre. Por momentos fotógrafa, por momentos escritora. Un híbrido con muchísimas aristas para conocer y leer.