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¿Qué sueños nos vino a cumplir Yoko?

Por Maria Florencia Ferrero

Un día de julio, Buenos Aires amaneció con afiches negros con letras blancas o viceversa en la vía pública. Las palabras eran de una best tasting protein powder simplicidad envolvente y un llamado de atención. Pocas veces se toma conciencia de ciertos actos cotidianos en el afán de la rutina urbana.  where can i buy followers for instagram “Respira”, buy instagram followers on app store “Imagina”, mark wahlberg siblings “Sueña”: actos humanos que pueden pasarnos desapercibidos. Y en algún punto esto es la invitación a jeff seid transformation “Rendirnos a la paz” que nos hace Yoko. ¿Cómo? La respuesta no es tan clara, pero sus instrucciones en las instalaciones del buy 70 likes on instagram Malba, invitan al espectador a interactuar con colores, homenajear a nuestras madres, subir un rato al cielo, sellar la paz en la ciudad del mundo que elijamos, llamar a la autorreflexión e interacción con el artista, nuestro alrededor e incitar a salir en búsqueda de la paz.

La sacralidad del arte, es decir, la obra de un lado de la valla, el espectador del otro, no entra en las reglas de Yoko. La artista no comercia sus obras porque tampoco se pueden vender. El diseño de sus instalaciones, en las cuales todos formamos parte de su composición a través de nuestra acción o simple reflexión, no perduran en el tiempo ni pueden quedar en la galería de algún coleccionista. Intervenir, dialogar con el artista a través de sus obras, reflexionar y a la vez contribuir al mensaje u obra con nuestra acción. De eso se trata el arte conceptual que propone Yoko Ono, una de las pioneras en el movimiento Fluxus y happening de los 60. El mismo consistió en poner patas arriba el concepto de arte mercantil, para proponer técnicas de diversos campos que tengan un trasfondo social, transformador y revolucionario. En este caso: La paz como protagonista y la guerra como enemiga.

Yoko, “La Artista”.

Con el perdón a la memoria de John, la muestra “Dream come true”reafirma que Yoko no solo fue la mujer de Lennon. Es que en el mundo del arte, Ono y los escándalos sobre su responsabilidad en la separación de “The Beatles” y la relación,“atípica” para algunos, con el músico asesinado frente al edificio Dakota en 1980 es harina de otro costal.

Existió una mujer transgresora antes del episodio que todos conocemos. En un museo de Londres, Lennon descubrió la palabra “Yes” en una de las performance artísticas de Yoko y el flechazo amoroso fue inmediato. También continúa vigente con sus instrucciones a través de las redes sociales y su activismo por diferentes causas: el cuidado de la ecología, la abolición de la violencia de género y la suma importancia de la paz.

Yoko Ono nació en el seno de una de las familias más ricas de Tokio, accedió a una educación de prestigio con fuerte orientación a las artes y la música. Su infancia fue un constante viaje. Vivió en Tokyo, Nueva York y San Francisco, nada definido, al igual que su actual obra artística. Fue la primera mujer en poder ingresar a la carrera de filosofía de una importante universidad japonesa y obtuvo un título en poesía y composición. Sin detenerse en los prejuicios de la época sobre la posición de la mujer, Yoko incursionó desde muy joven en el arte participativo, cuestionó los conceptos de que era considerado una pieza de arte y, junto a su amigo, George Macuinas crearon el movimiento Flexus.

Pomelo.

Ono también escribió. Dentro de las diferentes técnicas que se proponían para la fusión de un arte interactivo, la literatura y la poesía fueron canales. En el libro volcó sus primeras instrucciones, que ella llama “pinturas”, sobre actos que están al alcance de todos para realizar. “Llamar todos los días y hablar de muchas cosas”, por ejemplo. Pomelo, es un libro objeto, que agotó sus ventas apenas salió en el año 1964. A causa de la muestra, el Malba, lanzó una serie de ejemplares que pueden comprarse en la tienda del museo.

“Dream come true”  


Además de sus viajes, su prestigiosa formación artística y su sensibilidad social, Yoko tiene en su memoria hechos como la Segunda Guerra Mundial y  dos bombas atómicas. Es de esperar que su sueño sea la paz y su natural antipatía por la guerra. En la muestra, con fuerte influencia de su libro Pomelo, su deseo queda claro: que nos rindamos todos a la paz. Instrucciones simples de entender, anacrónicas, sin órdenes establecidos e imágenes sin un hilo conector claro; Yoko juega con nuestras emociones. A través de intervenciones con colores, mensajes a nuestras madres, estampar la paz en la ciudad del mundo que queramos, colgar deseos de un árbol o enfrentar testimonios de violencia de género, nos incita a soñar con un mundo mas ameno, en donde la violencia y la guerra pasa de moda y todos nos unimos a cumplir su sueño: Rendirnos a la paz.

Maria Florencia Ferrero

Periodista en proceso. Curiosa de nacimiento. Fiel admiradora del equilibrio de los colores en el arte y la moda. Sueña con recorrer el mundo y conocer cada expresión artística de él.