Libros

Sucio pero honesto, el fenómeno Bukowski

Por Deborah Kuperman

Los que lo conocían lo describían como misógino, narcisista y hasta desagradable. Me pregunto a mi misma, quién de nosotros no tiene problemas… y qué mejor forma de exteriorizarlos que escribiendo.

En su caso, a este escritor lo llevó por delante la vida: una niñez golpeada, la guerra, mala suerte con las mujeres, alcohol (y mucho). Nada que no haya dejado capitalizado en sus obras.

Personalmente, lo considero uno de los grandes escritores americanos del Siglo XX. Y cómo no, si las palabras le brotaban de sus experiencias como la sangre desde su corazón. Charles Bukowski ahogaba sus penas, no sólo en vino, sino también en tinta.

 

“We are here to drink beer. We are here to kill war. We are here to laugh at the odds and live our lives so well that death will tremble to take us.”

(“Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos.”)

 

 

En nuestros días, muchos –me incluyo- consideran a sus libros objetos de culto. Es que su cabeza funcionaba como muchas de las nuestras juntas, y de alguna manera u otra, en alguno de sus escritos, termina hablando de todos y cada uno de nosotros. Experiencias, imaginación, trabajo rutinario, no tenerle miedo a los insultos ni a las imágenes sexuales, pero tampoco a las emociones. Bukowski se convirtió en un fenómeno: un escritor consistente e insistente, cuya personalidad dura e intensa queda plasmada en todo lo que escribe.

Sus influencias están en todas partes, en muchos aspirantes a poetas modernos. Después de todo, una de sus cualidades más grandes era hacer parecer que escribir poesía es lo más fácil del mundo… nos hace pensar que cualquiera puede escribir sobre prostitutas y alcohol, sobre gatos, o sobre malos amantes.

“Are you becoming what you’ve always hated?”

(“Te estás convirtiendo en aquello que siempre odiaste?”)

Nos guste o no la poesía, no podemos negar que Bukowski nos da muchas ganas de probar nuestra suerte y escribir.

Él mismo fue inspirado por muchísimos artistas, pero se animó a tomar un paso aparte de la poesía clásica y aburrida que tenemos como ‘top of mind’; no se preocupó por pintar escenarios florales ni puestas de sol. Escribía como si le estuviera hablando directamente al lector, una charla de un loco a otro.

Usó el escribir como un método de supervivencia. Alcohólico pero consciente, se dio cuenta que el plasmar sus experiencias diarias en papel, lo iba a ayudar a permanecer vivo.

 

“If I stop writing I am dead. And that’s the only way I’ll stop: dead.”

(“Si dejo de escribir, estoy muerto. Y esa es la única manera en la que me detendré: muerto.”)

Tal vez si pudiéramos agradecerle algo, sería su honestidad.

La mayoría de los escritores de ficción inventan situaciones, las exageran, las imaginan. Pero Bukowski no fue muy capaz de hacer eso. La mayoría de sus novelas –Sí! No sólo escribió poesía!- son autobiográficas. En ellas detalla su infancia llena de sufrimiento, sus experiencias con mujeres de la noche, su falta de interés por mantener los trabajos, sus fallidas relaciones amorosas.

 

“she wants me to write a love poem, but I think if people can’t love each other’s assholes and farts and shits and terrible parts, just like they love the good parts, that ain’t complete love.”

(“Ella quiere que le escriba un poema de amor, pero yo pienso que si la gente no puede amar sus culos sus pedos sus mierdas sus partes horribles, tal y como aman las partes buenas, no es completo el amor”)

 

En fin, el que lee a Bukowski lo ama o lo odia. Creo que si hay matices en el medio es porque no lo terminamos de entender. A mi parecer, sus escritos son adictivos. Tal vez los escribió con esa finalidad.

 

Mi preferido de Charles Bukowski:

UN POEMA CASI INVENTADO

Te veo bebiendo de una fuente con manos
delgadas y azules, no, tus manos no son delgadas
son pequeñas, y la fuente está en Francia
donde me escribiste aquella última carta y
yo te contesté y nunca volví a oír de vos.
solías escribir locos poemas sobre
LOS ÁNGELES Y DIOS, todo con mayúscula, y
conociste artistas famosos y la mayoría de ellos
fueron tus amantes, y yo te escribí, está bien,
adelante, entrá en sus vidas, no estoy celoso
porque nunca nos conocimos. estuvimos cerca una vez
en New Orleans, a una cuadra y media, pero no
nos conocimos, nunca nos tocamos. así que te fuiste
con los famosos y escribiste sobre los famosos, y,
por supuesto, lo que descubriste
es que los famosos están preocupados por
su fama -no por la bella y joven chica en la cama
con ellos, que les da eso, y después se despierta
en la mañana para escribir poemas con mayúscula sobre
LOS ÁNGELES Y DIOS. sabemos que dios está muerto, nos
lo dijeron, pero escuchándote a vos no estaba seguro.
quizá eran las mayúsculas. vos eras un de las
mejores poetas y les dije a los editores,
“publíquenla, publíquenla, ella está loca pero es
mágica. no hay mentira en su fuego”. te amé
como un hombre ama a una mujer que no toca, sólo
le escribe y guarda pequeñas fotografías de ella.
te habría amado más si me hubiera sentado en una
habitación armando un cigarrillo y oyéndote
hacer pis en el baño, pero éso no sucedió.
tus cartas se volvieron más tristes.
tus amantes te traicionaban. nena, te escribí, todos
los amantes traicionan. éso no ayudó. decías
que tenías un banco de los lamentos y que estaba junto
a un puente y que el puente estaba sobre un río
y te sentabas en el banco de los lamentos cada noche
y llorabas por los amantes que te habían herido
y olvidado. te escribí, pero nunca volví a oír de vos.
un amigo me contó de tu suicidio
3 ó 4 meses después de la carta. si yo
te hubiera conocido, probablemente te hubiera
engañado, o vos a mí.
fue mejor que no nos conociéramos.

Deborah Kuperman

Adicta a los libros y exploradora de todo tipo de lecturas. Viajera frecuente. Escucha música todo el día, en su cabeza. Periodista profesional.