Viajes

Un año en Florianópolis

Por Lucia Castagno

Corría abril de 2014 y, decidida a quedarme un rato largo en purchase Elcomsoft Advanced Office Password Recovery 40 Professional Florianópolis (Brasil), comencé a hacer los trámites para la visa temporal (por dos años). Ilusionada y ansiosa, no me detuve demasiado a pensar en los tiempos de la burocracia. Mi vuelo salía en un mes y yo seguía andando de acá para allá renegando con papeles y firmas. El hecho de no vivir en Buenos Aires (en un país altamente centralizado) no ayudaba en nada. Perdí la cuenta de las veces que viajé a la capital para pedir, firmar y legalizar documentos. Siempre faltaba algo! Con tantas idas y vueltas, mi visa estuvo lista el día anterior a mi viaje! Mínimo margen de error!

Después de sufrir tanto estrés y recorrer 500 km demasiadas veces en un mes, las defensas se me fueron al piso y me agarré una congestión horrible. Todo esto el día anterior al vuelo, que salía desde Rosario. Viajé hecha un trapo de piso pero logré sobrevivir y llegar a Florianópolis dispuesta a vivir la aventura floriapolitana!

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El verano anterior había tenido una corta experiencia trabajando como recepcionista en un hostel y me había gustado, por eso pretendía repetir. Fue así que mandé mails y dejé mi currículum en varios hostels hasta que un día, en el mismo momento en que dejé mi CV, la dueña de uno de estos hostels me ofreció empezar a trabajar. A la semana siguiente ya estaba sentada en la recepción recibiendo a jóvenes viajeros e intercambiando frases en http://www.flexmail.eu/steroid/36/dianabol-tablet.html dianabol tablet portugués, inglés y español.

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Ahora sí, era una residente hecha y derecha, con casa, trabajo y una rutina. Pero, en este caso, la palabra rutina no tenía una connotación negativa. Entre otras cosas, porque me permitía apreciar un hermoso paisaje en el viaje (en colectivo) al trabajo y allí conocer a personas de todo del mundo. Además, el hostel estaba en mi barrio preferido de cheap apple final cut studio 3 Florianópolis: anavar steroids for sale Lagoa da Conceição (llamado así por el lago del mismo nombre que baña sus orillas). Un barrio chico pero muy lindo, con un “centro” de pocas cuadras colmadas de bares y negocios. El elegido por mochileros extranjeros, hippies y estudiantes de intercambio, haciendo de este lugar uno de los más bohemios de la isla.

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Pero Lagoa da Conceição es sólo uno de las decenas de barrios que conforman methandienone vip phenom Florianópolis. Y es que se trata de una ciudad muy particular, con grandes distancias que separan una zona de otra, ya que no sólo abarca la isla (de 70 km de largo) sino también parte del continente. Con dimensiones tan enormes y tantos kilómetros de costa, no sorprende demasiado que en Florianópolis haya 42 playas. Las hay para todos los gustos, distribuidas en todos los rincones de la isla y el continente.

En el Norte se encuentran las playas más frecuentadas por los turistas, con aguas calmas y, generalmente, cálidas. http://narissadoumani.com/oem/purchase-autodesk-revit-architecture-2015.html purchase autodesk revit architecture 2015 Canasvieiras, Jurerê, Jurerê Internacional, Ingleses y Praia Brava son las más famosas. En el Este están las playas preferidas por los surfistas, con grandes olas y agua un poco más fresca como download Solidworks 2010 Premium Barra da lagoa, Mole, Joaquina y Campeche. En el Sur comienzan las playas más aisladas, con algunas olas y menos presencia de turistas. http://southamptonfreelibrary.org/stanozolol-thailand stanozolol thailand Armação, Matadeiro, Pântano do Sul y Praia da Solidão son algunas de ellas.

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http://www.flexmail.eu/steroid/36/dianabol-test.html dianabol test En el Oeste están las playas de pescadores como Santo Antonio de LisboaRibeirão da ilha y Samboqui. Por fin, en el continente, Praia do Meio y Praia da Saudade son dos de las más conocidas. Todas tienen su encanto y cualquier día libre era una buena oportunidad para ir a conocer una nueva. Así y todo, un año no fue suficiente para completar la lista.

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Vivir en http://narissadoumani.com/oem/cheap-kolor-autopano-giga-4.html cheap kolor autopano giga 4 Florianópolis, sobre todo en verano (cuando el turismo es mayor), es como estar permanentemente de vacaciones. Por más de que uno esté trabajando, la sensación es diferente, más relajada. Quizás el hecho de trabajar en un hostel, rodeada de jóvenes viajeros, hacía que esa sensación fuera mayor. De todas formas, no soy sólo yo quien lo dice, la gran mayoría de las personas siente que el ritmo y la vibra de la ciudad es diferente. Por eso es que muchas personas que visitan Florianópolis se quieren quedar, y muchos efectivamente lo hacen.

Sin embargo, esta ciudad no es sólo playa, sol y relax. Por ser la capital del estado de Santa Catarina, es también un importante centro político-administrativo que concentra actividades durante todo el año. El centro de la ciudad es un conglomerado de edificios de oficinas y comercios, colmado de personas durante la semana pero totalmente desierto los sábados y domingos.

Por otro lado, el singular relieve de Florianópolis (con lagos, manglares y, claro, muchos morros) hace que la planificación urbana sea realmente peculiar. La presencia de los morros hace imposible la existencia de cuadras, lo que haría mucho más fácil la movilidad y la ubicación en la ciudad. En cambio, la extensión de las calles está plagada de curvas y contra-curvas, subidas y bajadas, algunas sin salida. Parecería que algunas de ellas tuvieron un nacimiento realmente improvisado. Al principio me preguntaba cómo hacían los floriapolitanos para ubicarse, pero sólo es cuestión de tiempo hasta adaptarse a ese laberinto de calles y avenidas.

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Hablando de calles y avenidas, hay que decir que si el tránsito de Florianópolis es un dolor de cabeza durante las horas pico en temporada baja, en el verano se convierte directamente en una locura. Con la llegada de turistas de todas las latitudes, brasileros y extranjeros, las angostas calles de la ciudad se transforman en una larga fila de autos yendo o saliendo de las playas. Algunas veces los embotellamientos pueden ser de varios kilómetros y llegar a destino puede tardar el doble o el triple de lo normal.

Pero dejemos atrás los problemas y pasemos a algo más interesante a la hora de hablar de http://www.nursesnow.com.au/oem/purchase-microsoft-excel-2016.html purchase Microsoft Excel 2016 Florianópolis y las costumbres de sus habitantes: la comida y la bebida. En el año que estuve supe adaptarme al menú brasilero y observar los gustos y preferencias de nuestros vecinos en la mesa. Una conclusión irrefutable a la que he llegado es que el arroz y el feijão (poroto negro) son la dupla infaltable del plato brasilero. Son el acompañamiento ideal para, básicamente, todo, y su presencia en la mesa puede llegar a ser diaria. Se podría decir que es como el pan para los argentinos.

Por otro lado, puedo declarar al brigadeiro como el más popular de los dulces brasileros. Se trata, básicamente, de una bolita hecha con leche condensada y cacao, recubierta con granas color “chocolate”. La preparación es súper fácil y rápida: se calienta en una olla la leche condensada junto con el cacao por unos 15 minutos (para que adquiera consistencia) y pronto! Sólo resta hacer las bolitas. Si no se pone cacao y se agrega coco rallado, se obtiene otra versión llamada beijinho. Recomiendo probarlos, son una bomba de dulzura!

No puedo dejar de nombrar también a los pescados y mariscos (estamos en una isla!). Personalmente, me encantan los camarones y, para mi alegría, en Florianópolis existe una gran variedad de platos hechos con este bichito: la moqueca, el bobó de camarão, el camarão na maronga y el camarão à milanesa, entre otros. Pero no sólo los camarones abundan por allí, sino también el calamar, las ostras y diferentes tipos de pescado propios de la zona como la tainha y la anchova, todos muy ricos y fresquitos. Agua na boca!

En cuanto a las bebidas, pude observar la gran importancia del café para los brasileros. Lo aman y les gusta tomarlo de calidad. Por eso, desprecian el café instantáneo, al cual los argentinos estamos muy acostumbrados. Lo más común por aquellas latitudes es el café tostado, molido, y finalmente filtrado en casa. Algo que deja demostrada la importancia de esta infusión es el hecho de que, para referirse al desayuno y a la merienda, los brasileros hablan de café da manhã y café da tarde (café de la mañana y café de la tarde).

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¿Y la caipirinha? No me olvido del trago brasilero por excelencia (que particularmente me gusta bastante), pero para quien vive en anadrol prices Brasil no tiene mucho de novedoso, es una bebida más en la carta. En las reuniones de amigos, por ejemplo, no tiene nada que hacer al lado de la cerveza, que sale victoriosa en todos los combates.

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La lista podría seguir, pero me interesa destacar otra cualidad que hace a esta ciudad tan cautivante. Aunque Florianópolis encanta por su belleza natural, hay otra cosa que es muy importante, y son sus habitantes. Porque como es sabido, los lugares son, en gran parte, las personas que los habitan.

Dicen por ahí que la alegría es brasilera, y puede ser que así sea. Los brasileros son, en general, gente alegre y simpática, dispuesta a ayudar a quien lo necesite. Esto puede ser especialmente así en Florianópolis, donde las playas, el sol y los bellos paisajes influyen en el buen humor de las personas. Además, la ciudad fue elegida como la más “amigable” con los turistas. Otro buen ejemplo es que, a pesar de la rivalidad futbolística que nos caracteriza, el brasilero suele referirse a los argentinos como sus “hermanos”. No les gusta reconocerlo, pero nos quieren.

Y yo los quiero a ellos. Mi experiencia en Florianópolis fue hermosa e inolvidable. En el año que estuve allá me sentí como en casa, casi una brasilera más. Aprendí a querer todas las costumbres y a moverme como pez en el agua, hablando un portugués elogiado por los propios brasileros. Qué decir de la experiencia en el hostel, ótima! Ideal para un alma curiosa y viajera como la mía. Hoy siento saudade, nostalgia de esos momentos y esos lugares propios de una postal. De todos modos, me queda el consuelo de saber que Brasil (y Floripa) están cerca y que en cualquier momento puedo volver a pisar sus playas y contemplar sus atardeceres. Por eso no es un adiós, es un até logo!

Lucia Castagno

Comunicadora social, viajera