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Una historia a la que simplemente decidí llamar "él y ella"

Por George Blanco

Turinabol winstrol cycle Él: Esto es digno de una escena de Almodóvar, ¿sabés?

http://steroidsbesthgh.com/clenbuterol-best-fat-burner_xn/ Clenbuterol best fat burner Pedro es uno de sus directores favoritos y sugiere que ella, tal vez, podría ser Penelope Cruz. Ríen.

Trenbolone enanthate muscle gain Ella: ¿Cómo sería?
Él: El exitoso periodista logra publicar una nota en una importante revista de música de la ciudad, pero resulta que en el lobby de la presentación, se aburre, se olvida de dónde está, agarra una copa de champagne y la toma de la mano. Se van a sentar a algún lugar lejano del recinto. Un lugar lejos, pero bajo el mismo techo, donde puedan descansar de las miradas curiosas y del discurso obligado. Resulta que esa noche, él no quiere estar rodeado de gente. Él solo quiere estar al lado de ella. Esa noche él quiere dejar atrás al personaje.

http://www.giftcards.sugarlandmall.com/winstrol-pills-mg Winstrol pills mg Ahí, en ese sofá, está a salvo, al menos esa es su sensación. La gente recorre el lugar, mientras en ese “rincón lejano” él y ella animan una charla interesante. Hace mucho no se ven, coinciden los dos. Pero ella sigue igual. Él la mira a los ojos cuando puede. Casi nunca puede mirar a los ojos a las personas más importantes de su vida. Hace un esfuerzo enorme por hacerlo, pero cuando lo logra, el champagne otra vez parece llamarlo. Y él le hace caso. Él tiene esas cosas, a veces es un pelotudo sin querer serlo. Toma un sorbo largo mientras siente el alivio de estar a salvo de la expresión de sus ojos. “Bueno, al menos pude mirarla una vez, ¿no?”, piensa. Ella le cuenta de su vida últimamente. Su familia, sus amigos, las anécdotas de un viaje, su chico, sus deseos… Él la escucha atentamente. Siempre lo había hecho. Tanto, que a veces despertaba conmovido porque le parecía haberla oído en sus largas noches de sueños inconclusos. Quizás de verdad la escuchaba, pensó. O quizás estaba loco y eran las ganas que tenía de percibir lo que emitía su voz lo que provocaba tal alucinación. Lo cierto es que ahora era real: ahí estaba ella. Hablaba con su boca y sus ojos a la vez. Pero él no podía mirar a su interlocutora, ni a sus ojos y menos a sus labios. Tipo lleno de dudas, ahí estaba él como podía. Ella también tenía sus cosas, no era la mejor, pero él la quería así. Era especial. Y no trataba de juzgar sus miedos o inseguridades, al menos no el último tiempo. Había aceptado que no podía cambiarla… si ni siquiera podía con él. Cada día que pasaba entendía el porqué de la necesidad de escuchar su voz, aunque sea en los sueños.

Clenbuterol geneza Ella: Este house me está matando, me aturde.
Él: Sí, a mí también. Bueno, ¿vamos afuera?
Ella: Dale. ¿A qué hora nos vamos?
Él: En un rato, ¿te parece?
Ella: Me parece bien. Pero primero vamos afuera, a la plaza. Tomar aire, charlar más tranqui, además quiero fumar.

http://peralees.com/low-testosterone-symptoms-in-men-under-30 Low testosterone symptoms in men under 30 Miradas cómplices. Él piensa en que logró mirarla.

How is drostanolone tested Ella había decido salir esa noche. Lo había acompañado al evento, pero después iba a encontrarse en un boliche con “el amante de su mejor amiga”, al que definió como su gran amigo.
Sentaron en un banco y ella prende un cigarrillo.

Masteron enanthate vs test e Ella: Tengo frío. Me parece que paso un rato para cumplir, pero me vuelvo temprano a dormir…
Él: Sí, hace un poco de frío la verdad, pero para mí está bien.
Ella: ¿Me acompañas a Peekaboo?
Él: Humm… Perdón, pero no. Estoy cansado, anoche salí. Además, mañana me despierto temprano.

A los 5 minutos siguientes se los pasaron hablando de la vida, combinando filosofía (ella se declaró aristotélica), poesía y algunas anécdotas. Además hablaron del amor, de ellos y hasta él le revelo por qué alguna vez se había enamorado de ella. Lo había hecho mil veces, pero por alguna razón sentía la necesidad de repetirlo, y sabía que a ella le provocaba gratitud y le gustaba escucharlo. Ya no había música, solo sus voces. Aún le costaba mirarla a los ojos, pero había dado grandes pasos al hacerlo en ocasiones. Hablaron de los planes de vida, de la felicidad y la tristeza. Él le contó que tenía planes de seguir su vida afuera, y ella le dijo que no planeara tanto, que viviera el día a día.

Se hizo tarde y era hora de partir. A ella la esperaba su amigo y a él su cama. “A mí me espera la soledad”, le dijo. Le recitó una frase de Galeano que hablaba al respecto y le contó que es la soledad la que nunca lo abandona; que después del éxito, cuando las cortinas se cierran y las luces se apagan, vuelve a estar solo con su conciencia. Le duele no poder compartir esa sensación de triunfo, pero no reniega de ello. En cambio, se sienta a escribir, a crear relatos, llenos de ilusiones, fracasos y, sobretodo, llenos de vida.
Antes de levantarse la abraza fuerte.

Ella: Me siento tan querida con vos.
Él: (…)

Por primera vez, él hace un silencio prolongado. Cuando puede hablar, dice: “Gracias, me alegra escucharlo”.

Se toman un taxi, ella se va a bailar, él a dormir. Se despiden hasta la próxima. Él cumplió con su obligación, piensa. Su nota ya está impresa. Llega a casa. No puede conciliar el sueño. Pone en el DVD la escena final de Mickey Rourke en El luchador y escribe esta historia.

Ahora sí puede ir a descansar. Mañana el show debe continuar.

George

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.