Música

Van Morrison, redescubriendo los sonidos

Por Matías Montoya

La década del ’60 nos ha regalado innumerables discos y artistas que nos enriquecieron con sus canciones hasta estos días. Si nombramos bandas que nacieron o que realizaron éxitos estaríamos hasta el año que viene. Pero hoy nos detendremos en uno de los artistas que para quien escribe es uno de los que mejor ha interpretado la música sureña de los Estados Unidos: best bcaa supplement Van Morrison.

Nacido en Belfast, Irlanda el 31 de agosto de 1945, buy facebook post likes uk George Iván Morrison es un músico que ha sabido interpretar y captar de manera perfecta los sonidos que llenaron las almas de los negros del sur de los Estados Unidos (ojo y también otros ritmos muy bien logrados).

Sus dos principales discos lo llevaron a permanecer en la lista de los artistas con más prestigio en el rock internacional. Ese respeto lo logró con sylvester stallone body Astral Weeks y buy facebook likes for your page Moondance; el primero posee una belleza y una sensualidad musical que pasados los 40 años sigue siendo uno de los discos más elogiosos en cuanto a captación de sonido desde su primera melodía. El segundo, más experimental, que lo llevó a bucear en ramas como el jazz, el soul y el blues; hizo que su música pasara a ser más generacional y menos estática y simplista. Si hablamos de Morrison, debemos decir que este disco se acerca a lo que él siempre quiso experimentar: sesiones rítmicas mezcladas con letras de vivencias propias.

Pasados los años, Van Morrison siguió conservando esa impronta que pocos vocalistas poseen. Siempre respetando sus géneros musicales. Así pudo recolectar un puñado de amigos (y que amigos!) y los invitó a grabar lo que es uno de los mejores discos del irlandés.

Duets: Re-Working The Catalogue rememora las mejores canciones pero con el agregado de artistas muy importantes de ayer y hoy. Aquí se convive entre Bobby Wormack (canta de modo solemne Some Peace Of Mind) y Taj Mahal (interpreta con mezcla de blues y jazz el tema How Can A Poor Boy?) pasando por Joss Stone (que demuestra de manera hermosa y celestial la bella Wild Honey) a Michael Bublé (quien le da swing y sonido de big bang a Real Real Gone).

La revisión del catálogo es fantástica, ya que en él se expresan distintos géneros musicales que están muy bien logrados. El disco tamiza desde temas calmos como These Are The Days con la cálida voz de Natalie Cole o la campirana Carrying A Torch con la ayuda de Clare Teal; a canciones más alegres y bluseras como Higher Than The World interpretada por excéntrico y carismático George Benson.

El disco es para disfrutar de punta a punta. No sólo porque recorre lo mejor (para mi gusto faltan cuatro temas más) en la carrera de este genial músico, sino porque uno también puede apreciar los distintos géneros que transitó a lo largo de su carrera. Podemos notar la facilidad que tienen a la hora de rutear por el jazz, el blues, el soul o el rock. Eso, pocos artistas lo logran y es algo que Van Morrison saca con una sencillez increíble.

Con P.J. Proby logra que el jazz de los ’50 reluzca y se sienta agasajado de manera genial gracias a la interpretación del tema Whatever Happened to P.J. Proby. Otra con un lindo groove es la canción The Eternal Kansas City, que de la mano de Gregory Porter logran garantizar al oyente que la música country mezclada con el jazz es un avance a la hora de escuchar algo distinto.

Steve Winwood con la genial interpretación de Fire In The Belly y Mark Knopfler con Irish Heartbeat logran con sus voces y sus guitarras darle su impronta rockera, ya que con su virtuosismo a la hora de los solos hacen que cada tema sea único e irrepetible. Lindo recuerdo para los melómanos apasionados por los sonidos de los ’60 y ’70. Por su parte, el vocalista de Simply Red, Mick Hucknall realiza una performance excelente en la canción Streets Of Arklow. Su voz, a pesar de los años, sigue intacta.

Por una línea totalmente distinta transita el tema If I Ever Needed Someone interpretada de manera brillante por parte de Mavis Staples que le da, con su voz de ultratumba, un sonido bien blusero con melodías que abarcan desde el country hasta el soul (sobre todo en los armónicos).

Gracias a Gorgie Fame y la simpleza que tiene Van Morrison a la hora de cantar, nos regalan Get On With The Show, un tema que parece hecho para la década del ’50, ya que tiene un ritmo muy característico a las canciones realizadas por aquellos tiempos, sobre todo por los bronces que se escuchan de fondo y le dan calidez sobrenatural. Si hablamos de bronces bien marcados, el tema Born To Sing es uno de los puntos más altos del disco. Con la maravillosa voz de Chris Farlowe les dan frescura y nos demuestran que la época donde se convivía con el buen groove y los solos de los saxos no pasaron de moda.

Por último, Shana Morrison, su hija, nos demuestra que la música está bien arraigada en la familia. Su voz cálida y sin fisuras nos deja ver que el country no es tan malo como muchos dicen, gracias a la sensual Rough God Goes Riding.

Duets: Re-Working The Catalogue, es un disco para tener. Son de esos que acompañan muy bien y se dejan apreciar desde el primer tema hasta el último. Esto es algo que pocos artistas pueden lograr. Van Morrison sigue intacto y los géneros musicales pueden darse por satisfechos con este excelente álbum.

Matías Montoya

Periodista Deportivo. Secretario en @AACurling. Melómano. Fanático del Deporte. Colaborador en @AARevista. Redactor en @agrupaciondepor